Subscribe
/ / /

Cuánto alcohol tomar en la primera cita: la guía que nadie te cuenta (pero deberías leer)

enero 9, 2026 Nervous person holding cocktail menu at dimly lit upscale bar, first date anxiety, candid photograph

Llevas semanas chateando en Bumble con alguien que parece la combinación perfecta. Coinciden en series, música, hasta en ese odio compartido hacia los filtros de Snapchat en perfiles de Tinder. Finalmente te animas a proponer vernos en persona. Eliges un bar acogedor porque, seamos honestos, un trago siempre ayuda a romper el hielo inicial. Pero ahí estás, menú en mano, preguntándote si pedir una cerveza tranquila o lanzarte con algo más fuerte.

Te confieso algo: he estado exactamente ahí más veces de las que quisiera admitir. Y no siempre salí bien parado de esa decisión.

El alcohol en la primera cita es territorio complicado. Puede ser el lubricante social perfecto que convierte una conversación tensa en risas naturales, o el detonante que arruina una conexión prometedora antes de que despegue. Después de años navegando apps como Tinder, Hinge y hasta Feeld, he aprendido que manejar el alcohol en citas requiere más estrategia de la que imaginas.

Nervous person holding cocktail menu at dimly lit upscale bar, first date anxiety, candid photograph

Table of Contents

¿Por qué el alcohol parece el mejor wingman de tus citas?

Seamos realistas: las primeras citas del dating online vienen cargadas de ansiedad. Has invertido tiempo construyendo conversación, sobreviviste al limbo de los mensajes que nunca llegan, esquivaste el ghosting… y ahora toca el cara a cara. La presión es real.

El alcohol tiene ese poder casi mágico de desarmar tensiones. Un trago moderado activa tu sistema de recompensa, reduce la autocrítica excesiva y facilita que te muestres más relajado. Esa versión tuya que fluye naturalmente en chat puede finalmente aparecer en vivo, sin el filtro paralizante de los nervios.

He visto cómo una copa de vino transforma silencios incómodos en conversaciones que fluyen. Esa química que intuías por mensajes finalmente se materializa. En apps como Happn, donde las conexiones surgen de cruces espontáneos en tu vida real, ese primer encuentro puede beneficiarse de un ligero empujón etílico que baje las defensas iniciales.

Pero aquí viene el matiz importante.

Lo que funciona para romper el hielo puede convertirse rápidamente en un problema si no controlas la dosis. He cometido el error de pensar que «otra ronda más» profundizaría la conexión, cuando en realidad solo me llevó a hablar demasiado de temas equivocados. Como esa vez que en una cita de Tinder, después del segundo cóctel, terminé compartiendo toda mi historia con mi ex. Spoiler: no hubo segunda cita.

Two people laughing naturally at outdoor terrace cafe, wine glasses on table, golden hour lighting,

El alcohol amplifica lo que ya existe (para bien y para mal)

Aquí está el detalle que muchos pasan por alto: el alcohol no crea química donde no la hay, simplemente amplifica lo que ya existe entre ustedes. Si hay atracción genuina y buena vibra, un trago puede potenciarlo. Si hay señales de incompatibilidad, el alcohol solo las hará más evidentes… aunque probablemente no las notes en el momento.

En culturas donde el dating es más relajado, especialmente en varios países de Latinoamérica, compartir una cerveza o un vino en la primera cita es casi un ritual esperado. No hay nada malo en eso, siempre que ambos estén cómodos y el consumo sea moderado. El problema surge cuando usas el alcohol como muleta para compensar nervios excesivos o falta de conexión real.

Y sabes qué, las apps premium como The League o Inner Circle, donde la gente tiende a buscar conexiones más serias y profesionales, un exceso de alcohol puede jugarte en contra más rápidamente. La percepción importa, y nadie quiere parecer incapaz de manejar una simple primera cita.

Los peligros reales de pasarte de copas (que nadie menciona hasta que es tarde)

Voy a ser directo contigo porque esto importa: he visto demasiadas conexiones prometedoras arruinarse por el alcohol mal manejado. Y no solo hablo de acabar borracho haciendo el ridículo, que también sucede. Hay consecuencias más sutiles pero igual de dañinas.

El alcohol nubla tu capacidad de detectar red flags. Ese comentario medio machista que hubieras cuestionado estando sobrio, de repente lo dejas pasar. Esa actitud controladora que normalmente activaría tus alarmas, bajo los efectos de dos copas, la racionalizas como «intensidad» o «pasión». Fatal.

Recuerdo una cita de Badoo donde bebí más de la cuenta. Mi radar para detectar inconsistencias en su historia estaba completamente apagado. Me di cuenta días después, revisando la conversación con la mente despejada, que había ignorado varias señales preocupantes. Si hubiera estado más atento, me habría ahorrado tres semanas de una situationship que no iba a ningún lado.

Close-up of hand covering drink glass protectively in crowded bar, safety awareness concept, moody a

La vulnerabilidad no controlada es peligrosa

Hay otro aspecto del que casi nadie habla: la seguridad. En el contexto del dating online, donde conoces a extraños de internet, el alcohol te hace vulnerable de formas que no anticipas. Tu capacidad para evaluar situaciones de riesgo disminuye considerablemente.

Tengo que admitir que una vez, en una cita que surgió de OkCupid, el alcohol me llevó a compartir información personal demasiado pronto. Nada terrible pasó, pero fue una lección sobre mantener límites saludables incluso cuando te sientes cómodo. En el mundo del dating moderno, donde los perfiles falsos y los scammers son una realidad, necesitas mantener tus defensas funcionando.

Siempre, y esto no es negociable, elige lugares públicos para primeras citas donde haya alcohol involucrado. Comparte tu ubicación con un amigo de confianza. Controla tu propia bebida, nunca la pierdas de vista. Son precauciones básicas que se vuelven críticas cuando el alcohol entra en juego.

El efecto amplificador de la decepción

Si ya estás experimentando dating fatigue por la cantidad de citas que no llevan a nada, el alcohol puede intensificar esa sensación de desilusión. Inviertes energía emocional, tiempo, expectativas… y cuando la chispa no aparece, el bajón se siente más intenso si además hay alcohol de por medio.

Lo cierto es que después de muchas citas, empiezas a notar patterns. Ese momento incómodo cuando la conversación muere y ambos miran el teléfono. La despedida forzada donde ya sabes que no habrá mensaje al día siguiente. El slow fade que comienza en cuanto se despiden. El alcohol no mejora ninguna de estas situaciones, solo las hace más difusas y confusas.

En el fondo, beber de más en una primera cita es como ponerle un filtro distorsionado a una situación que ya de por sí requiere claridad. Necesitas tus sentidos funcionando para evaluar si esa persona vale la pena una segunda oportunidad o si es mejor cortar por lo sano.

Person confidently ordering mocktail at trendy bar counter, bartender preparing colorful non-alcohol

La fórmula práctica para dosificar sin arruinar la noche

Bueno, después de tanto rollo sobre los riesgos, toca la parte constructiva: ¿cómo diablos manejas el alcohol en una primera cita para que juegue a tu favor y no en tu contra?

El secreto, y esto lo aprendí después de muchos intentos fallidos, está en conocerte a ti mismo. No en teoría, sino en la práctica real. ¿Cuántas bebidas necesitas para sentirte relajado pero todavía articular pensamientos coherentes? ¿En qué punto cruzas la línea de «sociable» a «hablando demasiado»? Estas son preguntas que solo puedes responder con experiencia.

Personalmente, mi regla de oro para primeras citas es la del «uno y medio». Una bebida completa para relajarme, y tal vez otra a ritmo muy lento si la cita se extiende más de dos horas. Esto me mantiene en ese sweet spot donde estoy cómodo pero completamente consciente de lo que digo y cómo lo digo.

La estrategia del ritmo controlado

Aquí está el truco que transforma la experiencia: alterna cada bebida alcohólica con una no alcohólica. Pide un agua con gas, un refresco, lo que sea. Esto tiene varios beneficios ocultos que la mayoría no considera:

Primero, ralentizas automáticamente tu consumo. Es imposible emborracharte cuando entre cada trago hay veinte minutos y un vaso de agua. Segundo, mantienes la hidratación, lo que significa menos resaca al día siguiente y mejor capacidad cognitiva durante la cita. Tercero, le mandas señales sutiles a tu cita de que eres alguien que se cuida y toma decisiones conscientes.

Fíjate que esto también facilita la conversación. En mis cientos de interacciones surgidas de apps como Meetic o Coffee Meets Bagel, he notado que las mejores conexiones vienen de charlas donde ambos estamos presentes, no flotando en una nube etílica. La autenticidad que tanto buscamos en el dating online requiere claridad mental.

Empieza con bebidas de baja graduación

No todas las bebidas son iguales. Un spritz o una cerveza no impacta igual que un whisky doble o un margarita cargado. Para primeras citas, mi recomendación es empezar con algo ligero: vino, cerveza, un cóctel suave como un gin tonic con poca carga alcohólica.

Evita los shots. Por el amor de todo lo sagrado en el dating, evita los shots en una primera cita. Nada grita «mala decisión inminente» como empezar con tequila antes de haber tenido una conversación real. Si tu cita propone shots, es una señal para evaluar sus intenciones y su madurez en el contexto del dating.

Además, considera el timing. No es lo mismo beber con el estómago vacío a las 7 PM que después de una cena completa a las 10 PM. Si organizas una cita tipo after-work donde van directamente al bar sin comer, el alcohol te golpeará más rápido y más fuerte. Planifica en consecuencia.

Qué hacer si tu cita no bebe (o tú no quieres beber)

Y sabes qué, aquí viene algo que necesita más normalización: está perfectamente bien no beber alcohol en una primera cita. No necesitas justificación, excusa o historia elaborada. Un simple «hoy prefiero algo sin alcohol» funciona perfecto.

He tenido citas increíbles sin una gota de alcohol involucrada. En apps como Inner Circle, donde el enfoque está en profesionales que buscan conexiones genuinas, muchas personas activamente prefieren primeras citas sin alcohol. Es un green flag, no una limitación.

Si tu match propone un bar pero tú no quieres beber, sugiere alternativas sin hacer drama: «¿Qué te parece si nos vemos primero para un café? Si la conversación fluye, podemos ir por algo más después.» Esto te da una salida elegante y además demuestra que priorizas la calidad de la interacción sobre el escenario.

Lo cierto es que las conversaciones que realmente valen la pena no necesitan alcohol para funcionar. Si descubres que solo puedes relajarte con alguien cuando hay tragos de por medio, esa es información valiosa sobre la compatibilidad real entre ustedes.

El equilibrio perfecto entre relajación y control

La clave del alcohol en primeras citas no está en evitarlo completamente ni en abusar de él, sino en encontrar ese punto medio donde te sientes cómodo sin perder la capacidad de evaluación. Una o dos bebidas espaciadas durante dos horas suelen ser suficientes para la mayoría de personas. Recuerda que el objetivo es conocer a alguien genuinamente, no crear una versión artificial de ti mismo lubricada por el alcohol.

La seguridad nunca es negociable con alcohol de por medio

Cuando hay alcohol involucrado en una primera cita con alguien de internet, las precauciones básicas de seguridad se vuelven absolutamente críticas. Siempre elige lugares públicos concurridos, comparte tu ubicación en tiempo real con un amigo de confianza, controla tu bebida en todo momento y establece límites claros sobre cuánto vas a consumir antes de llegar. El alcohol disminuye tu capacidad de detectar situaciones de riesgo, así que compensa eso con planificación preventiva.

El alcohol revela pero también distorsiona las red flags

Uno de los peligros más sutiles del alcohol en primeras citas es su efecto contradictorio: puede hacer que tu cita se sienta más cómoda revelando aspectos de su personalidad, pero al mismo tiempo nubla tu capacidad de procesarlos críticamente. Esos comentarios problemáticos que harían saltar alarmas en tu cabeza sobria se pueden pasar por alto o racionalizar cuando has bebido. La solución es mantener siempre un nivel de consumo donde tu juicio crítico siga funcionando al 100%.

Las alternativas que nadie te cuenta (y que funcionan mejor)

Sinceramente, después de experimentar burnout severo del dating online, empecé a replantear toda mi estrategia de primeras citas. ¿Y sabes qué descubrí? Que algunas de mis mejores conexiones surgieron de citas completamente sobrias.

Un café por la tarde en una terraza tranquila. Un paseo por el parque mientras caen las hojas de otoño. Una galería de arte seguida de helado. Estas citas «alternativas» tienen ventajas ocultas que las clásicas de bar no ofrecen.

Primero, eliminan completamente la variable del alcohol de la ecuación, lo que significa que cualquier conexión que surja es genuina al 100%. No hay dudas de «¿será que solo nos caímos bien porque estábamos medio ebrios?» que aparecen al día siguiente cuando tu cerebro sobrio revisa la experiencia.

La cita de actividad compartida

Aquí está algo que aprendí de apps como Hinge, donde los prompts impulsan conversaciones sobre intereses reales: las mejores primeras citas involucran hacer algo juntos, no solo sentarse cara a cara interrogándose mutuamente.

Minigofl. Boliche. Una clase de cocina. Un mercado de agricultores. Arcade de videojuegos retro. Estas actividades crean química natural porque colaboran o compiten juntos, lo que genera conexión orgánica sin necesidad de lubricantes sociales artificiales.

Mira, yo mismo organicé una primera cita en un arcade después de chatear en Coffee Meets Bagel sobre nuestra nostalgia compartida de los 90. Fue infinitamente mejor que cualquier cita de bar que había tenido. Reímos, compitimos, nos burlamos el uno del otro en el mejor sentido. Cero alcohol, química real.

Además, estas citas tienen un factor de escape incorporado. Si después de 45 minutos te das cuenta que no hay match, puedes terminar la actividad naturalmente sin la incomodidad de estar atrapado en una mesa de restaurante esperando que traigan la cuenta.

El mocktail no es tu enemigo

Si tu cita insiste en un bar pero tú no quieres alcohol, los mocktails son tu mejor aliado. Suena tonto hasta que lo pruebas. Tienes una bebida elaborada en la mano, participas en el ritual social de «tomarse algo», pero mantienes tu cabeza completamente clara.

He visto demasiadas veces cómo alguien pide «solo agua» en una primera cita y eso genera una dinámica rara. No debería ser así, pero la realidad es que mucha gente lo percibe como señal de que no estás relajado o no confías en ellos. Un mocktail elegante elimina completamente esa percepción mientras te mantiene sobrio.

Y honestamente, después de años en esto, he llegado a la conclusión de que si necesito alcohol para conectar con alguien, probablemente no hay conexión real que valga la pena explorar. Las personas con las que terminas avanzando a una segunda y tercera cita son aquellas donde la conversación fluye naturalmente sin necesidad de muletas químicas.

Cuando tu cita bebe demasiado: cómo manejar la situación sin drama

Bueno, toca hablar de un escenario incómodo pero más común de lo que quisiéramos: tu cita empieza a beber más de la cuenta. Has estado conversando bien, todo iba sobre rieles, pero en algún momento notas que van por la cuarta bebida mientras tú apenas terminaste la segunda. La conversación se vuelve repetitiva. Su lenguaje corporal cambia. Empiezas a sentirte responsable de una situación que no creaste.

Primero que nada: no es tu responsabilidad «arreglar» o «cuidar» a tu cita. Eres su match de dating, no su niñera. Si alguien no puede manejar el alcohol en una primera cita, esa es información valiosa sobre cómo maneja otras áreas de su vida.

Lo cierto es que tienes dos opciones viables aquí, dependiendo del nivel de intoxicación y tu comodidad personal.

La salida educada y firme

Si la cosa va cuesta abajo pero todavía no es un desastre total, puedes cortar la cita de forma elegante: «Oye, ha sido agradable conocerte, pero creo que es momento de que ambos nos vayamos a casa. ¿Necesitas que llame un Uber para ti?»

Simple, directo, sin juicios explícitos. Le das una salida digna mientras estableces un límite claro. No necesitas excusas elaboradas ni mentiras piadosas sobre «llamadas de emergencia» de roommates imaginarios. La honestidad amable funciona mejor.

Recuerdo una cita de POF donde exactamente esto pasó. En la tercera copa su personalidad cambió completamente, se volvió insistente sobre temas incómodos, claramente sin filtros funcionales. Corté la noche, ofrecí ayudar con transporte seguro, me fui. Al día siguiente recibí un mensaje disculpándose. No hubo segunda cita, pero tampoco hubo drama innecesario.

Si la situación es más seria

Ahora bien, si tu cita está realmente mal, en un nivel donde su seguridad podría estar comprometida, la ética requiere que hagas más que simplemente irte. Llama un Uber o taxi y asegúrate de que llegue. Si están tan mal que consideras que no pueden ni siquiera dar su dirección coherentemente, contacta a algún amigo suyo si tienes forma de hacerlo.

Sí, es una mierda tener que lidiar con esto en una primera cita. Sí, técnicamente no es tu problema. Pero somos humanos antes que strangers de internet, y nadie merece terminar en una situación peligrosa por exceso de alcohol, incluso si fue su mala decisión la que los llevó ahí.

Dicho esto, esta situación debe ser un deal-breaker automático. Alguien que se emborracha hasta ese punto en una primera cita, cuando supuestamente están tratando de dar su mejor impresión, no está en condiciones de estar dating. Bloquea, sigue adelante, no vale la pena tu energía emocional.

Cómo leer las señales: cuándo el alcohol está ayudando vs. cuándo está arruinando la cita

Aquí viene una skill que te va a servir no solo en dating sino en general: aprender a detectar cuándo el alcohol está funcionando como lubricante social saludable versus cuándo se está convirtiendo en problema.

Una cita donde el alcohol funciona bien se ve así: ambos están relajados pero todavía completamente coherentes. La conversación fluye con naturalidad, se ríen genuinamente, hay conexión de miradas, el lenguaje corporal es abierto. El alcohol simplemente quitó esa capa inicial de nerviosismo, pero ambos siguen siendo ustedes mismos, solo más cómodos.

Una cita donde el alcohol está arruinando las cosas muestra señales diferentes: repetición de historias o preguntas, pérdida de hilo conversacional, cambios drásticos de humor, contacto físico inapropiado, revelaciones demasiado personales muy pronto, juicio social deficiente. Básicamente, si empiezas a pensar «esta no es la persona con la que estuve chateando», el alcohol probablemente cruzó la línea.

El test mental de los 30 segundos

Aquí está un truco rápido que uso: cada 30 minutos más o menos, hago un check-in mental rápido. Me pregunto: «¿Estoy disfrutando esta interacción? ¿Me siento cómodo? ¿Esta persona está mostrando quién realmente es, o está cada vez más distorsionada por el alcohol?»

Si las respuestas empiezan a ser incómodas, es momento de ralentizar o cortar el consumo. Pide agua. Sugiere dar un paseo. Cambia de ambiente. Estos pequeños ajustes pueden rescatar una cita que está yendo cuesta abajo.

Por otro lado, si el check-in revela que están pasándola genuinamente bien, la conversación es nutritiva, se están conociendo de verdad… entonces el nivel de alcohol que tienen es probablemente el correcto. Manténganse ahí, no aceleren.

La regla de oro que aprendí después de 100+ primeras citas

Después de años en las trincheras del dating online, habiendo pasado por todo tipo de citas en todo tipo de escenarios, llegué a una conclusión simple sobre el alcohol en primeras citas:

Si la conexión necesita alcohol para existir, no es una conexión real.

Sé que suena duro, pero es la verdad que nadie te dice cuando empiezas en esto. El alcohol puede facilitarla aparición de una conexión genuina que ya existe bajo la superficie, quitando nervios y ansiedades que bloquean la autenticidad. Pero no puede crear química donde no la hay.

Las mejores matches que he tenido, las que terminaron en relaciones reales o al menos en conexiones memorables, fueron aquellas donde la conversación fluía tan bien que olvidamos completamente nuestras bebidas. Donde el alcohol era un accesorio, no el protagonista.

Entonces mi consejo final, destilado de años de experiencia y errores: trata el alcohol como un posible punto a favor, no como un requisito. Mantén siempre un nivel de consumo donde tu juicio esté funcionando al 100%. Prioriza la seguridad sobre la comodidad social. Y si la cita solo funciona con alcohol, probablemente no funciona en absoluto.

Preguntas que probablemente tengas sobre alcohol y primeras citas

¿Cuántas bebidas son aceptables en una primera cita?

La regla general que recomiendo es 1-2 bebidas máximo para una primera cita que dure alrededor de 2 horas. Esto te mantiene en esa zona donde estás relajado pero completamente consciente de lo que dices y haces. Si la cita se extiende más tiempo, puedes considerar una tercera bebida, pero siempre alternando con agua o bebidas no alcohólicas. Lo importante es nunca llegar a un punto donde tu capacidad de juicio se vea comprometida o donde dejes de ser tú mismo.

¿Qué hago si mi cita está bebiendo mucho más rápido que yo?

No te sientas presionado a seguir su ritmo. Mantén tu propio pace de consumo que te haga sentir cómodo. Si notas que tu cita está acelerando demasiado y empiezas a preocuparte, puedes sutilmente sugerir ordenar comida para ralentizar el efecto del alcohol, o proponer cambiar de ambiente a un lugar donde el foco no sea la bebida. Si la situación se vuelve incómoda porque claramente están bebiendo demasiado, tienes todo el derecho de cortar la cita educadamente. No eres responsable de cuidar a alguien que no puede manejarse en una primera cita.

¿Es una red flag si mi match propone directamente un bar para la primera cita?

No necesariamente. Proponer un bar es súper común en el dating moderno y no implica automáticamente malas intenciones. Lo que importa es cómo reaccionan si tú prefieres otra cosa. Si propones una alternativa como «¿qué te parece si empezamos con un café y vemos cómo va?» y se muestran inflexibles o insistentes en que tiene que ser un bar, eso sí puede ser señal de alerta. Una persona razonable y respetuosa estará abierta a adaptar el plan para que ambos se sientan cómodos, independientemente del lugar.

¿Debería mencionar en mi bio de dating app que no bebo alcohol?

Depende de qué tan importante sea esto para ti y qué tipo de conexiones buscas. Si no beber es parte fundamental de tu estilo de vida (por salud, creencias religiosas, recuperación, o simplemente preferencia personal) y quieres filtrar desde el inicio a personas incompatibles con eso, mencionarlo en tu bio puede ser útil. Pero no tienes obligación de justificarte o dar explicaciones detalladas. Algo simple como «prefiero citas sin alcohol» o mencionarlo naturalmente al planear el primer encuentro funciona perfectamente. Lo importante es que encuentres a alguien que respete tus decisiones sin presionarte.

¿Cómo evitar que el alcohol arruine la química que teníamos por chat?

La clave es mantener el mismo nivel de autenticidad y presencia que tenías en las conversaciones online. Limita tu consumo a ese punto donde todavía eres completamente tú mismo, solo más relajado. Antes de la cita, revisa tus conversaciones para recordar los temas que conectaron, las bromas compartidas, los intereses comunes. Durante la cita, enfócate genuinamente en conocer a la persona en vivo, no en impresionarla con versiones alteradas por el alcohol. Si sientes que estás bebiendo por nervios y eso te está desconectando de ser auténtico, pausa, pide agua, respira. La química real no necesita alcohol para funcionar, solo necesita que ambos estén presentes y honestos.

La verdad final sobre alcohol y primeras citas del dating online

Después de todo este análisis profundo, creo que llegamos al núcleo del asunto. El alcohol en primeras citas no es inherentemente bueno ni malo—es simplemente una herramienta que amplifica lo que ya existe. Tu nivel de madurez emocional, tu capacidad de manejar el rechazo y las expectativas realistas, tu autenticidad.

Si algo he aprendido navegando el mundo del dating moderno es que las mejores conexiones son aquellas donde puedes ser completamente tú mismo sin necesidad de filtros—ni químicos ni digitales. El alcohol puede facilitarte quitarte la máscara de los nervios iniciales, pero si terminas usando una máscara diferente de desinhibición artificial, no has ganado nada.

La próxima vez que estés organizando una primera cita y consideres el tema del alcohol, pregúntate esto: ¿estoy tratando de facilitar una conexión genuina, o estoy tratando de escapar de mi incomodidad con la vulnerabilidad? La respuesta honesta a esa pregunta te dirá exactamente cuánto deberías beber, si es que deberías beber algo.

Y recuerda, mejorar en el dating es una habilidad que se desarrolla con práctica consciente y decisiones intencionales. Dominar las apps es solo el primer paso. Lo que realmente cuenta es cómo te muestras en esas interacciones cara a cara donde la conexión real se construye o se desmorona.

Así que sal ahí, planea esa primera cita con intención, maneja el alcohol con la madurez que mereces mostrar, y date la oportunidad de conocer a alguien genuinamente. Quién sabe, podría ser el inicio de algo significativo. O simplemente una experiencia más en tu camino de aprendizaje sobre relaciones modernas. Ambas opciones son valiosas.

Related posts

Determined woman throws darts at target for concept of business success and achieving set goals

Deja un comentario